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Las mejores bodegas para época de vendimia

Las mejores bodegas para época de vendimia

Ya ha arrancado la vendimia. Y qué mejor que acercarse a las bodegas durante estos días para conocer de primera mano -y pie- el proceso de elaboración del vino, desde la recogida y el pisado, a la fermentación, almacenamiento en barrica y embotellado. Elegimos algunas buenas direcciones, por supuesto de regiones y denominaciones diferentes, para conocer sus secretos: desde la Ribera del Duero, en Burgos, a los vinos extremeños que se hacen en el norte de Cáceres, donde no solo se ha rescatado una variedad de uva, sino una forma de hacer el vino al estilo de los chateau franceses. 

Pradorey (Ventosilla. Burgos)

No solo es la finca más histórica de la Ribera –Isabel II fue su primera propietaria–, también es de las más atrevidas: nadie en la D.O. había hecho un rosado pálido, ni un blanco con tempranillo (de nombre Cuentista). La experiencia de vendimia comienza a pie de viña (recogiendo, despalillando, pisando uva) y, de paso, disfrutando del paisaje (más de 3.000 hectáreas con vacas, ovejas, campos de remolacha… hasta una central hidroelectréctica de finales del XIX). Continúa en bodega (fijaos en las tinajas más antiguas y preguntad cómo han llegado hasta ahí) y culmina en la mesa de la posada. El menú es único, y muy castellano: sopa del día, piquillo asado (para repetir) y chuletillas lechales. Quien reserve con antelación podrá quedarse a dormir.

Valbusenda (Toro. Zamora)

Valbusenda se encuentra a orillas del Duero, en una tierra rica en viticultura ya desde la época de los romanos -y cuyo vino iba en las embarcaciones que Colón llevó a las Américas-. Buenos precedentes para una bodega que es algo más que eso. De arquitectura moderna y vanguardista, y en total consonancia con el entorno en el que se encuentra, cuenta con viñedo, bodega, hotel, spa y jardín ampelográfico, lo que viene siendo un proyecto creado para sumergise en los viñedos de Toro con los cinco sentidos. ¿Ganas de conocerlo en persona? Pues id reservando porque se pueden visitar sus instalaciones con diferentes programadas: visita guiada al lugar donde nace todo su bodega o un paseo por su jardín ampelográfico y cata de cuatro vinos. Los más sibaritas podrán decantarse por degustaciones de vinos con queso, ibéricos o incluso chocolate. 

Cepa 21 (Castrillo de Duero. Valladolid)

La bodega Cepa 21, de la familia de bodegas Emilio Moro, ostenta el privilegio -y el atrevimiento- de ser de las primeras bodegas españolas en pasarse al mundo digital, monitorizando todo el viñedo con el propósito de recabar datos que después puedan llevar hasta la bodega y, en definitiva, trasladarlos a sus vinos. Algo así como la bodega del futuro, esa en la que podremos beber vinos técnicamente perfectos. Luego ya el tema de los gustos, es otro cantar -otro catar, mejor dicho-. En época de vendimia, cuentan con una experiencia que solo se puede disfrutar en temporada: recogida de la uva, llenado de cabanillos (como conocen por aquí a los canastos) y pisado de uva a pie de viñedo. Si no lo habéis hecho nunca, ha llegado el momento de probar, y comprobar lo bien que le sientan a los pies unos minutos de pediluvio con polifenoles recién extraídos. La experiencia puede continuar con un picnic, cata de vinos y posterior visita a bodega. Y para rematar un día redondo, con una comida maridada en Chas, el restaurante gastronómico de la bodega a cargo del cocinero Alberto Soto. Podéis elegir la opción corta, si el menú se os antoja demasiado, pero no renunciéis al ravioli de patata trufada ni a los cafés de postre.

Habla (Trujillo. Cáceres)

Dicen que Miguel Ángel consideraba a su Moisés su obra más perfecta. Al terminarla, golpeó la estatua con su maza y le dijo: ¡Habla! Con ese referente de excelencia nació esta bodega con vistas al castillo medieval de Trujillo y picadero propio –caballos pura raza y una de las mejores yeguadas de España–. Visitarla es adentrarse en un mundo de simbología y códigos más propios del lujo, el arte, la cultura y la moda que de la viticultura. Desde Rita Hayworth (su rosado provenzal es un homenaje a la actriz) hasta Chanel (Habla Nº5 ya solo se puede adquirir a precio de coleccionista). Y Palomo Spain, Ara Malikian, Swarovsky… durante la visita os cuentan su historia.