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Como aves de paso

Como aves de paso

Las obras de Taquen nos atrapan en una espiral de círculos concéntricos y de belleza, el artista practica el arte urbano como una herramienta de transformación positiva y cohesión social, entendiendo el espacio como algo compartido y que debemos respetar. 

Gonzalo Martín, artísticamente conocido como Taquen, ha participado como artista invitado en el proyecto Walking Burgos, que apuesta por el muralismo reivindicativo e integrado en los espacios. 

Taquen aceptó la invitación de Estela y Regue hace un tiempo animado por sus raíces burgalesas y por la «calidad del proyecto» y la pasada semana se acercaba a la localidad burgalesa para plasmar su arte. «Mis padres son de dos pueblos de Burgos- Villalbilla de Villadiego y Melgar- y hasta el momento no había tenido la oportunidad de trabajar en Burgos», explica el artista. Ese amor por las raíces y un proyectos inspirado en los cambios y las migraciones con el Camino de Santiago como trasfondo fueron los vientos que trajeron a Taquen hasta aquí.

«Estela me propuso este proyecto y me cuadró inmediatamente porque yo trabajo mucho sobre el movimiento, los cambios y las migraciones y Agés es un pueblo clave en el Camino de Santiago», comenta el pintor, quien recuerda que él en un momento dado también fue peregrino en el Camino. Partiendo de esa base y con los elementos naturales como protagonistas, Taquen arrancaba con su obra el pasado lunes y tres días después la daba por finalizada.

Una bella composición protagonizada por garzas reales adorna ya una de las casa con más personalidad de la localidad burgalesa. La composición aún no tiene nombre. «No se quiere precipitar y poner algo que luego no le cuadre o de lo que se arrepienta», comenta entre risas Estela. Desde aquí una sugerencia: ‘Como aves de paso’.

Y es que tal y como explica el propio Taquen, las garzas reales «son aves que migran desde el sur de Europa hacia el norte cada primavera y cada verano y utilizan Burgos como una de sus paradas». De la misma manera los peregrinos hacen un alto en el Camino en la villa burgalesa para coger fuerzas y descansar y seguir después con los pasos que les llevarán a Santiago.

Así, Taquen ha creado, en un mural de siete metros de largo por seis de ancho, una simbiosis perfecta entre su obra, el edificio y el propio entorno en el que se encuentra. «Hace referencia también a ese diálogo que establecen los peregrinos con el pueblo y sus habitantes». Precisamente con el objetivo de conseguir esa simbiosis y una incursión sin sobresaltos en el entorno, el artista ha respetado los tonos del lugar porque «el objetivo no es que la obra te obligue a verla sino que se mezcle  con el ambiente, que te la encuentres». Para eso «hay que hacer un trabajo intenso tanto de color como de diseño para no distorsionar el espacio». Taquen espera que esta «no sea la última vez que pinte en Burgos» y más aún en el medio rural, donde asegura «ha pasado todos sus veranos».