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Vuelven los mercadillos ambulantes

Vuelven los mercadillos ambulantes

El mercadillo ambulante ha regresado después de meses al parque de los Poetas de Burgos | Se permitía e 50 por ciento de los puestos pero solo se contaban 15, los vendedores están preocupados porque la situación no anima a comprar.

Unas 120 familias dependen del negocio de la venta ambulante en la ciudad. Familias que llevan meses sin ingresos y con productos en sus furgonetas esperando que la economía se reactive. En la ciudad de Burgos los mercadillos se cancelaron el miércoles 11 de marzo y hoy han regresado con medidas de higiene y distanciamiento social pero no se puede decir que la situación sea de normalidad ni de nueva normalidad. Muchos siguen parados, muchos siguen sin ingresos y sumidos en la incertidumbre.

Gritos animando a la venta, a tocar, a probar, a acercarse al puesto, conversaciones entre los clientes y los vendedores… toda esa banda sonora que caracteriza a un mercadillo ambulante casi había desaparecido esta mañana de miércoles en la que los puestos de venta han regresado al parque de los Poetas de Burgos después del parón obligado por la covid-19.

Como señalaba la semana pasada Enrique Jiménez, presidente de la Asociación de Vendedores Ambulantes de Burgos, regresaban los mercadillos en la fase 3 porque se permitía el 50 por ciento del aforo con rotaciones cada semana y dependiendo de la ubicación. Pero esta mañana, en el parque de los Poetas, se ha podido comprobar que la situación no anima a la venta ni a la compra.

Se veían más marcas en el suelo que puestos instalados. Solo una quincena de vendedores se ha animado a colocar sus productos. Una de ellas explicaba que creía que más compañeros instalarían sus puestos pero no ha sido así. La imagen del mercado traía sensación de abandono. «Así la gente tampoco se anima a comprar. Si hay más puestos, los clientes paran más a echar un ojo, también si vienen buscando un puesto aprovechan y miran otro pero así piensan que no hay nada y se van sin mirar», lamenta esta vendedora.

A primera hora de la jornada, cuando han instalado sus puestos, la Policía Local ha controlado el aforo y el respeto de las distancias que, en este caso se cumplen sin problemas debido a la baja afluencia de vendedores y también de compradores. «La situación no anima a comprar ni a vender», lamenta esta mujer.

En todos los puestos los vendedores esperan con la mascarilla puesta que amortigua esos gritos característicos de los mercadillos. Además, por cada puesto solo puede haber dos vendedores. En cada uno de ellos una silla o un taburete con gel desinfectante y pañuelos de papel espera al cliente que quiera tocar los productos. «Antes de tocar el género deben lavarse las manos, por supuesto, y nosotros estamos constantemente también lavándonos», señala la vendedora.